Villada y el Fuero de Villavicencio.

Es preciso analizar el modelo jurídico que regía, condicionaba y articulaba la localidad.

Dice Casas que el mejor ejemplo para explicarlo es el Fuero de Villavicencio, por tener un comportamiento fundacional muy similar al de Villada (Casas Diez, 1976). El autor equiparaba el Fuero del monasterio de Sahagún de 1085 con el de Villavicencio.

La fundación del lugar estaba marcada por la dualidad. Por un lado, los colonos de la iglesia y sus posesiones. Por el otro, colonos que conformaron sus mansos y asentaron sus presuras. Aquí es donde entraban en jaque los intereses del monasterio, que además de poseer el poder espiritual deseaba ostentar el temporal. Todo ello ocasionaba continuos conflictos y litigios (Casas Diez, 1976).

En Villavicencio a principios del siglo XII casi todo el poder señorial estaba en manos de María Gómez, gran defensora de sus intereses. El rey confirmó los derechos del monasterio sobre la iglesia y a doña María sobre la población nueva. De este modo, se estableció un nuevo fuero en 1136, que mantenía el poder espiritual en manos del monasterio. El conflicto prosiguió y en 1221 los hijos de María lograron el reconocimiento de la mitad del señorío y la concesión del Fuero de León. El paso de las generaciones fragmentó mucho la titularidad de las tierras, que terminaron en manos del almirante de Castilla a mediados del siglo XV. Estas tierras, junto a las de Villada, Riaño, Salió, La Puerta y Villamuza conformaban el anteriormente mencionado mayorazgo que recayó en manos de Enrique Enríquez (Casas Diez, 1976).

Ángel Casas, con el ejemplo de Villavicencio, explicaba los dos núcleos que dieron origen a Villada. Al norte, junto a la iglesia de San Fructuoso, los vasallos y colonos del monasterio. Al sur, en la ladera que mira al este, los primeros hombres libres, pero feligresía de San Fructuoso (Casas Diez, 1976).

De este modo, los habitantes de Villada de los dos núcleos planteados estuvieron en régimen de igualdad ante la ley hasta el 1085, año en el que el rey Alfonso III concedió al monasterio de Sahagún y a su abad Bernardo el denominado Fuero de Sahagún. Este era asfixiante para los pobladores y ocasionó varias revueltas contra los monjes, hasta que en 1255 el rey Alfonso X el Sabio promulgó un nuevo fuero más equitativo clarificando los derechos de cada parte (Casas Diez, 1976). Este régimen afectaría a los vasallos del monasterio, siendo cada vez más los dependientes de otros señores que tuvieron continuas tensiones con el monasterio de Sahagún. Para mediados del siglo XIV había varios señores laicos de las familias Álvarez, Núñez y Aza (Franco Silva & Beceiro, 1986). Un siglo después la posesión de esas tierras estaba en manos de los Enríquez, siendo Enrique Enríquez el hijo del almirante que recibió las tierras de Villada en el mayorazgo que configuró su padre don Fadrique. En posesión de los Enríquez las tensiones señoriales con Sahagún explotarán y las presiones no cesarán hasta ver perder a Sahagún el yugo señorial en Villada en tiempos de Enrique Enríquez a finales del siglo XV.

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